El dibujo infantil

por adriana el 19 abril, 2011

Etapas del dibujo en el niño

Como afirma Lowenfeld existen las siguientes etapas en el desarrollo del dibujo infantil:

El garabato (de 2 a 4 años).
- Garabato sin control. El dibujo no sigue una coordinación oculo-manual, el niño traza líneas moviendo todo el brazo hacia adelante y hacia atrás y en círculos. Produce trazos impulsivos que a menudo sobrepasan los bordes del papel. El niño puede estar mirando hacia otro lado mientras garabatea. Sólo le interesa el placer del movimiento, que será siempre lo más amplio posible.
- El Garabato controlado el niño toma conciencia de la posibi­li­dad de controlar el grafismo que está realizando. Es capaz de realizar círculos cerrados.
- El Garabato con nombre es cuando el trazo adquiere valor de signo y de símbolo. El niño dibuja con una intención; aunque el garabato no sufra en sí demasiadas modifica­ciones, el niño espontáneamente le pondrá un nombre. El mismo trazo o signo puede servirle para representar distintas cosas. Pasa del pensamiento meramente kinestésico al pensamiento imaginativo. Sin embargo, muchas veces un trazo que, al comenzar el dibujo significaba una cosa, puede cambiar de denominación antes de terminarlo. Padres y maestros no deben forzar al niño a que dé nombre a sus garabatos, ni darles su propia versión adulta sobre el tema. Solamente se deberá mostrar entusiasmo y dar confianza por este nuevo modo de pensar.

Etapa Preesquemática (de 4 a 7 años).
El niño comienza los primeros intentos conscientes para crear símbolos que tengan un significado. Se perciben cambios constantes de formas simbólicas, ya que cada individuo tiene su particular forma de expresar los elementos cotidianos como la figura humana, animales o construcciones. Los trazos son ahora controlados y se refieren a objetos visuales. Es ahora cuando aparecen las primeras representaciones de objetos y figuras reconocibles para un adulto. Generalmente, la primera figura lograda es la humana. Esta se constituye por yuxtaposición, inclusión y combinación de trazos ya dominados con anterioridad. Se le suele denominar “monigote”, “cabezudo”, “cabeza-pies” o “renacuajo”. Está comproba­do que el niño no trata de copiar el objeto visual que pueda tener delante. Un dibujo es siempre, una abstracción o esquema que resulta de una amplia gama de estímulos complejos. En esta construcción del esquema, también juega un papel de considerable importancia la imitación de los modelos que lo rodean, como pueden ser los cómics, los personajes televisivos, las películas de animación o la influencia de las críticas del adulto. Progresivamente, a través de numerosas repeticiones expresivas y vivencias de expe­riencias emotivas, los dibujos se irán completando con detalles. Al mismo tiempo se organiza­rán de manera más rígida y convencional. Hacia los 6 años, dejará de variar y modificar los símbolos representativos, para establecer un cierto esquema de cada cosa, que repetirá continuamente.En cuanto a la elección del color, Lowenfeld dice que los niños de esta etapa están menos interesa­dos en el cromatismo, que en la forma. Hay poca relación entre los objetos que pinta y su color real. La relación es más sentimental que de otro estilo. Probablemente elija su color favorito para representar a su madre, y un color amarillo para pintar un cuento gracioso, o marrón para una tema triste. Muchas veces la elección es sólo por asuntos mecánicos, emplean simplemente el color que tienen más cerca, o el más espeso, o el que tiene el pincel más limpio. La función del adulto es dar todas las posibilidades para que la criatura experimente, debe permitir que el niño descubra por sí mismo. Entre niños de esta edad, el espacio es entendido como todo lo que rodea a la figura principal. Los objetos secundarios represen­tados, “flotan” alrededor de esa figura central.


Etapa esquemática (de 7 a 9 años).
Se desarrolla un concepto definido de la forma. El niño intente describir en sus dibujos partes de su ambiente. Ya existe una relación objeto-color y al tratamiento del espacio se incluye el factor tiempo. En un mismo dibujo suelen aparecer diferentes secuencias de tiempo o distintas acciones que han tenido lugar en momentos separados.
Etapa del realismo (de 9 a 12 años). A esta edad los niños comienzan a sentirse miembros de la sociedad y del ambiente en que viven. Es la etapa de la pandilla de amigos. Sus dibujos comienzan a ser más detallados y comienzan a entrar en la búsqueda de la proporcionalidad, la perspectiva y el movimiento, flexibilizando las figuras. Pero todavía los dibujos son más simbólicos que representativos de la realidad.

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